domingo, 20 de noviembre de 2011

Capitulo 11.


CRÉEME, DE VERDAD QUIERO.
Narra: Mischa Bauer.

“Puede que mañana sea el día perfecto para soñar despierto, pero ten en cuenta que para que sea mañana abunda el tiempo, las razones y el porqué. No querrás quedarte parado mirando el cielo, viendo como los demás eligen una estrella ¿o sí...? Dime, ¿Qué estás esperando?”

Con Murphy habíamos llegado quizá dos horas antes que Connor y Nixie, lo cuál nos sorprendió bastante. Al llegar los sobrevivientes estaban inquietos y muy alertas, lo que nos provocó un poco de desconfianza… Es decir, ellos podrían haber estado dormidos, más que mal era de noche y nosotros nos encargaríamos de los muertos vivientes… ¿Por qué esperarnos despiertos?

         ¿Cómo les fue? – dijo Charlie nervioso.
         Bien, hemos conseguidos armas… y los chicos fueron por alimento – dijo Murphy rascando su nuca.
         ¿A dónde fueron?
         No lo sé, supongo que a un supermercado o un centro comercial… que mierda voy a saber yo – bufó McManus.
         Espero que no les haya pasado nada – dijo preocupado.
         Tranquilo, conoces a Nixie – sonreí de costado.
         Sí, pero no al otro sujeto – bufó Charlie.
         Oye, mi hermano es… – me miró – no va a dejar que le pase nada a Nixie – bufó volviendo a mirar a Charlie.
         Eso espero – dijo él levantando sus cejas.
         Ya basta, iré a dejar estas bolsas junto… al mesón de recepción – dije para calmar el ambiente un poco.

Asintieron en pleno silencio, camine hacia dicho mesón cargando mi bolsa y la de Nixie, las dejé debajo de éste y me escondí tras el mismo, necesitaba sentirme sola por un momento, oír el silencio dentro de mi cabeza, necesitaba descansar de todo lo que estaba pasando en este momento, era demasiado para mí.

         Algún día esto acabará… – susurré para mí misma, cerrando los ojos y apoyando mi cabeza contra la pared.
         ¿De verdad crees que eso suceda algún día…? – preguntó alguien.

Abrí mis ojos un poco y lo miré entrecerrando los mismos, era aquel sujeto que venía con mi hermana, creo que John era su nombre; cerré mis ojos nuevamente e insistió en hablarme.

         ¿Sabes? No quisiera que mi hijo tuviera que pasar por esto, creí que esto solo pasaba en las películas – susurró.
         No es por ser mala… pero en verdad no me interesa…
         ¿Cómo que no? Tú te preocupaste por tu hermana, es una situación complicada… el sobrevivir se hace más difícil ¿no lo crees? – encogió sus ojos sabiendo que su respuesta me dejaba 1 a 0.
         Eso no tiene nada que ver – bufé molesta, él tenia razón.
         Quiero pedirte un favor… Mischa – susurró.

Se agachó un poco para quedar a mi altura, miró hacia los lados para asegurarse que nadie lo escuchase, claro, además de mí.

         No quiero que nada malo le pase a mi hijo… ¿podrías encargarte de cuidarlo…? Solo a él, a mí no, de mí no te preocupes… pero no quiero que se lo coman esas cosas ¿entiendes? – levantó sus cejas como dándome una orden.
         No, no entiendo – fruncí el seño – Tú hijo no es mi responsabilidad… nadie de aquí lo es, mucho menos ustedes…
         No puedes ser tan mala… te estoy pidiendo que solo cuides a mi hijo, el resto en verdad tampoco me importa – dijo apenado.
         Solo velo por mí y mi hermana, si sobreviven, pues genial… si les pasa algo yo no volveré atrás a por ustedes – encogí más mis ojos.
         Es solo un niño…
         No es mi culpa que haya nacido – bufé fríamente.

Guardó silencio mirándome quizá aterrado con lo que acababa de decirle, en verdad yo no suelo ser así, pero con todo lo que estaba pasando eh cambiado más de lo que alguna vez imaginé.
Se levantó en pleno silencio, y caminó nuevamente a las escaleras para quizá llegar al cuarto en donde estaba su pequeño o sus amigos, que sé yo. Volví a apoyarme contra esa pared tan dura y fría, respiré profundo… recordando buenos tiempos, anteriores a que toda esta catástrofe ocurriera.

         Los chicos han llegado – dijo Murphy desde arriba del mesón.
         Está bien – sonreí levemente, poniéndome de pie.

Ingresaron ambos victoriosos, sonrientes y agotados… pero había un problema.

         No puede ser – susurré negando con mi cabeza, al mismo tiempo que cerraba mis ojos sin poder creerlo.
         Lo siento, pero la eh encontrado… estaba sola, asustada y…
         Nixie… – la miré seria.
         Mischa… es solo una niña – suplicó.

Expulsé aire por mi boca disgustada, acababa de discutir con un tipo sobre lo mismo y para variar mi hermana me ah contradicho, una pequeña niña rubia, de unos asombrosos ojos azules estaba tomada de su mano, estaba limpia, pero muy asustada. Eso me hizo recordar, sí, recordar… cuando Nixie cayó al río… bueno, no contaré esa historia. El caso es que tuve que tranquilizarme y razonar mejor, esa niña ahora era una carga más.

         Hola pequeñita – le dijo Murphy inclinándose a su altura.
         No habla mucho, está muy asustada… – dijo Connor.
         ¿Cómo se llama? – pregunté para mostrarme interesada.
         Alexa… – sonrió Nixie.
         ¿Y ese nombre de donde es? – miré a mi hermana.
         Qué se yo, pero es una linda chica, se quedará con nosotros… – encogió sus ojos.
         Está bien – bufé.

Tomé la bolsa de los alimentos, sí, se la arrebaté a Connor y la dejé junto a las armas que habíamos traído con Murphy, volví atrás del mesón y me fui a dormir, necesitaba descansar después de todo lo que había pasado…
Pasaron las horas, pasó la noche, no había ruido, desperté solo porque el sol entró por una de las ventanas; me estiré un poco y me puse de pie, alerta en todo momento. Caminé al otro lado del mesón y mi mirada quedó incrustada en aquella dulce imagen: Nixie durmió con la niña entre sus brazos, apoyada contra una pared. Eso me hizo poner muy melancólica, recordando tal vez a mi madre y a toda la mierda que tuve que vivir sin ella.

         Es hora de irnos – susurró Murphy en mi oído, asustándome.
         ¡Pero que te sucede! – grité.
         
Este rió mientras yo lo regañaba, apareció Connor cargando una escopeta y quedándose sonriendo al ver a Nixie y la pequeña, con su hermano lo miramos sin decir nada.

         ¿Vas a despertarlas o qué? – dijo Murphy.
         ¿Sabes lo lindo de todo esto? – sonrió como nunca antes lo había visto.
         ¿Qué? – dijimos al unísono.
         Ella cree que somos sus padres…
Con Murphy nos miramos horrorizados, ¿acaso era verdad? ¿Pero en qué momento estos dos se volvieron tan sensibles? Como sea, reaccionamos y Murphy lo golpeo en la cabeza mientras yo fui en busca de mis armas.

         Esto debe ser una broma – susurré al ver una mochila rosa junto a las armas.

Reí, y la deje de lado, aliste una pistola de mano mientras me cargaba al hombro una de mayor calibre con silenciador para así no atraer a esas cosas inertes.

         Esa es mi mochila – bufó riendo Nixie, atrás de mí.
         ¿Esta cosa es tuya… o de la niña?
         Mía, me la dio una anciana del grupo…
         Pero que mala cara te han visto ¿desde cuando te gusta Hello Kitty? – reí.
         Cállate idiota – rió sin mirarme.

Estábamos bien, hasta que apareció la pequeña tras mi hermana, y junto a ella más sobrevivientes, los que bajaron con la luz del sol. Perfecto, todos estaban despiertos… no podríamos huir.

         Buenos días – dijo una mujer.
         Hola – dijimos los cuatro presentes.
          
Todos los miramos como ellos nos miraron a nosotros, extrañados al ver a una niña entre nosotros, era el momento de comenzar a dar explicaciones al respecto, aunque claro, lo peor sería para mí contra ese sujeto del niño… ahora mi hermana también tenía a cargo una pequeña y no podría dejarla morir si mi hermana no quería.

         ¿Quién es ella? – preguntó Stu.
         Es una niña que encontramos en un edifico anoche – sonrió Connor.
         ¿Edificio? ¿No era que había salido en busca de armas y comida? – frunció el seño otro.
         La encontramos en un edificio camino al supermercado – frunció el seño Nixie.
         Calma todos, por favor, alistémonos y larguémonos de aquí ¿si? – dije molesta e irónica.
         ¿A dónde iremos? – preguntaron varios.

Y ese era otro problema, debíamos ira New York para tomar un barco e irnos a Europa, esa era la teoría de Charlie para sobrevivir, se suponía que en Europa todo estaría bien, ¿y si no? ¿Y si todo el mundo ya estaba infectado? No teníamos idea a donde debíamos ir… nada era seguro. Todos miraron a Connor, luego a mí y luego a Nixie, más que mal ella los había traído hasta aquí.

            –    Hay que ir al puerto de New York… para… – susurró Nixie.
         No – dijo Connor.

Todos lo miramos atónitos.

         Debemos ir a una estación de radio… debemos comunicarnos con alguien para saber a donde ir, encontraremos una frecuencia desde Europa y así será seguro ir al puerto – levantó sus cejas.
         Es cierto – susurré.
         Bien, entonces… ¿alguien sabe donde hay una estación de radio? – alzó la voz Nixie.
         Yo sé – levantó la mano la anciana del grupo.
         Perfecto… tú nos guiarás entonces…

Lo que nos faltaba, nuestras manos dependían de una anciana. Suspiré histérica, no me gustaba para nada esto. Se abrieron las puertas gracias a las patadas de los hermanos McManus, salimos Nixie y yo atrás de ellos, Subimos a la camioneta de Connor junto con Charlie y la niña, Nixie montó su motocicleta y frente al grupo de vehículos iba el Volkswagen en donde la anciana iba de copiloto, entregándole indicaciones a ese tal Stu.
En cosa de una hora más o menos pudimos avistar aquella estación de radio, de nombre WKJ 915.2, detuvimos los vehículos a unas dos cuadras, porque una cerca nos detenía… y mucho silencio y paz siempre era malo.

         ¿Cómo entraremos? – pregunté.
         Saltaremos la reja
         ¿Y como? No entraremos todos… mejor vayamos solo nosotros – dijo Murphy.
         Mischa… ¿puedes quedarte con la chica? – me miraron ambos.
         ¿Eh? – mi cara se desfiguró.
         Vayan tranquilos, nos quedamos con ella – sonrió Nixie desde la ventana.
         Está bien, vamos – sonrió Connor.

¿Por qué permanecí callada? Algo me estaba pasando y realmente quiero averiguarlo, mi liderazgo se estaba yendo por el excusado, tenía ira retenida, pero mi voz no salía más allá de mi garganta; estaba dejando que ellos hicieran todos cuando en verdad es a mí a quien le gusta disparar y volar cabezas…
Charlie fue con ellos, los demás rodearon la camioneta en la que estaba con esta niña y a la que ingresó Nixie luego que se fueran los chicos.

         Debes calmarte un poco, tus celos de poder no son para nada buenos… si sigues así tendré que golpearte – me miró de reojo.
         Estoy haciendo mi mejor esfuerzo enana – susurré cerrando mis ojos y apoyando mi cabeza contra el asiento.
         Pues pareciera que no – dijo apenada.

“No creas que no eh dado lo mejor de mí, porque siempre que lo hago tú nunca te percatas de ello.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario