NO PUEDE SER…
Narra: Mischa Bauer.
Disparaba como una loca, queriendo protegerla como lo prometí, nunca antes había tenido tanto miedo, pero dispararle a esas cosas inertes era lo único que me libraba de la tensión que sentía en este momento.
– ¡Nixie! ¡Corre donde los chicos! – grité dándole al espalda.
Pero como era de esperarse estaba hablando sola, sin idea de que Nixie no estaba conmigo… no ahora.
– Mierda… – susurré mirando rápidamente a mi espalda.
Unos gritos me alertaron que algo había pasado, y no sé como, caí a esa alcantarilla que había, mi arma cayó lejos de mi alcance, y miré al sujeto que estaba de pie frente a mí y a Nixie.
– ¿Quién eres? – preguntó acelerada mi hermana
– Murphy… Murphy MacManus… – respondió sonriendo y poniendo sus manos en alto para que pudiéramos verlas.
– ¿Qué haces aquí? – pregunté frunciendo el seño sin entender lo que pasaba.
– Veo que ustedes son unas de las pocas personas que lograron sobrevivir a esa aterradoras bestias devora hombres – levantó sus cejas irónico.
¿Qué era lo que acababa de decir? ¿Devora hombres? Dios… en que lío estábamos metidas…
“Cuando todo parece acabar, es cuando recién comienza… prepárate.”
– ¿Qué has dicho? – titubeó Nixie.
El sujeto la miró de pies a cabeza, con seducción… eso me molestó, no me gusta que miren a mi hermana como un trozo de carne que cualquiera puede aclamar, él era atractivo, lo admito… hizo que en mí apareciese una reacción extraña, pero no me gustaba…
– Pues lo que oíste bombón… esta ciudad está plagada de zombies que se comen a la gente o por hambre… o peor aún – se acercó a Nixie para tocar su cabello con cuidado – para trasformarlos en uno de ellos…
Ambas tragamos saliva abruptamente, estaba intimidando a la pequeña y le di un golpe en el brazo, claro… lo detuvo sin explicación alguna, era ágil… demasiado para mi gusto.
– No intentes golpearme chica ruda, estoy de su lado, no las hubiera ayudado si no quiero que sobrevivan… ¿o prefieres quedarte allá arriba y agotar tus balas disparándoles a esas cosas y luego golpearlos? – rió.
– No le hables así – dijo molesta Nixie.
– Vaya, ustedes tienen un parecido, más que el carácter… ¿son hermanas? – levantó sus cejas.
Nos miramos en silencio, sin dar respuestas. “Las apariencias pueden delatarte, ten mucho cuidado con ello, pueden… condenarte.” Pudo sacar sus propias conclusiones, sin siquiera que nosotras le explicáramos nada, el tipo era hábil…
– Si, lo son ¿no? ¿Qué hacen por aquí…? Boston no parece ser una ciudad para chicas tan rudas…
– Por trabajo… hemos venido aquí por trabajo…
– ¿Si? ¿En qué? – nos miró como sospechosas.
– Mischa, quiero irme de aquí… – me miró suplicándome indiferente.
– ¿Mischa? Que lindo nombre tienes chica de las armas ¿y tu dulzura… como te llamas? – miro a mi hermana.
– Nixie, Nixie Bauer…. Sácanos de aquí Murphy… llévame de vuelta con mi motocicleta, solo quiero irme lejos…
– No, no lo hagas… ¿Murphy? – sonreí irónica, su nombre me hacía un poco de gracia.
– No te rías de mi nombre… Mischa, ¿Por qué no debo hacerlo?
Recogió mi arma y la miró con cautela, volvió a dirigirnos la mirada, seguía observando extraño a mi hermana.
– Deja de mirarla así, maldito pervertido… – encogí mis ojos.
– ¿Pervertido? Pero que cosas dices mujer, tu hermana es sexy… pero no soy un pervertido, si no, no las hubiera salvado – levantó sus cejas – me parece una chica atractiva… dime Nixie ¿tienes novio? – sonrió.
Ella echó a reír, comenzaron a caer zombies desde lo alto, habían movido el sello de acero y comenzaron a caer varios de ellos, interrumpiendo así nuestra charla bien extraña. Nixie sacó de no sé donde un bate o algo muy parecido a ello y comenzó a golpearlos con brutalidad, el sujeto comenzó a disparar con una escopeta que traía en su espalda y yo pues, me vi acorralada por muchos de esos cuerpos andantes.
“El miedo puede ser tu mejor amigo, así sabes que aún vives… alguien siempre estará dispuesto a ayudarte en el peor momento, así sabes… que tienes un amigo.”
Un disparo me dejó libre, la cabeza de aquella mujer voló frente a mis ojos, ese sujeto volvía a salvarme la vida…
– Ten cuidado chica ruda – rió mientras seguía disparando.
Pasamos abajo una media hora, luego de acabar con algunos… decidimos salir de allí. El problema era por dónde.
– Síganme, encontraremos otra salida…
– Tenemos a dos tipos arriba esperándonos, no los pienso abandonar – gritó molesta Nixie, refiriéndose a su novio.
– Es cierto, no queremos abandonarlos Murphy…
– Tranquilas, solo saldremos a una cuadra de aquí… ¿o prefieres que les caigan más zombies encima?
Nos miramos nuevamente en silencio, asentimos, él tenía razón, ya me estaba disgustando su presencia, se supone que de las dos yo soy la líder, y no me gusta que me den ordenes, mucho menos gente que no conozco.
“Aprendemos cuando escuchamos a los que han ido delante de nosotros y saben más, un conocimiento que perdemos cuando nuestro orgullo se interpone en el camino. Podemos aprender de los demás cuando nos humillamos y reconocemos lo poco que sabemos. La disposición a aprender es una marca de los que son verdaderamente sabios…”
– Bien, llegamos – se detuvo bajo una salida de alcantarillado.
– ¿Seguro que aquí es? – preguntó Nixie sacando provecho de su seducción hacia él.
– Claro nena, aquí es, conozco esta ciudad como la palma de mi mano…
– Bien, vamos arriba – respiré profundo alistando mi arma de emergencia.
Subió por aquella escalerilla, llegó al pavimento de la calle o callejón en donde se encontraba la salida, miró a todas partes y nos dio la señal de que era un lugar seguro, subimos, Nixie primero y luego yo; encontramos un gran charco de sangre que llamó nuestra atención, pero decidimos avanzar hasta donde debíamos llegar.
– Por acá… – dijo Nixie adelantándose.
– De aquí veo el vehículo de Charlie…
– Es de Derek – rió Nixie.
– ¿Quiénes son ellos…? – preguntó curioso el hombre, pero no le respondimos.
La calle estaba vacía y tranquila, avanzamos rápido y con cautela, llegamos hasta donde Charlie se encontraba… solo.
– ¿Y Derek? – preguntó asustada Nixie al ver a Charlie bañado en sangre.
Charlie negó con su cabeza mientras apretaba sus ojos con fuerza recordando quien sabe que cosa, comenzó a preocuparnos un poco de más…
– Ahora es uno de ellos… – apuntó a un zombie con traje elegante, tal como estaba vestido Derek.
– No puede ser… – lloriqueó mi hermana.
– ¿Quién es Derek? – me preguntó en un susurró Murphy.
– Su novio… – dije en shock.
Nixie largó a llorar casi en silencio, corrió con el bate en su espalda hacia la delantera del hotel para volver a recuperar su motocicleta, pero esta vez si lo logró, corrimos tras ella porque era peligroso, pero no la alcanzamos, montó el vehículo suyo y partió lejos de nosotros.
– ¡¡Nixie!! – grité para que se detuviera.
Lo único que hizo fue mostrarme su dedo medio a medida que se alejaba, no sé siquiera… a donde pensaba ir.
“Es preciso revivir el sueño y la certeza de que todo va a cambiar. Es necesario abrir los ojos darse cuenta que las cosas buenas están adentro de nosotros, donde los sentimientos no necesitan de motivos ni deseos de razón. Lo importante es aprovechar el momento y aprender de su duración, pues la vida está en los ojos de quien sabe ver.”