NO TIENES LA MENOR IDEA…
Narra: Mischa Bauer.
“El deseo de tenerte siempre conmigo se desvanece cada vez más mientras tú no te das cuenta de ello y sigues alejándote todos los días… un poco más.”
Verla irse quizá fue lo más doloroso de toda la situación. Llegó la noche y permanecimos los tres medios choqueados por todo, nos metimos como pudimos al hotel en donde con Nixie habíamos decidido alojar, pero esta vez subimos con Derek y Murphy al piso más alto; desde la terraza podíamos ver como esos cuerpos sin vida atacar todo lo que se movía, más aún nos aterramos al ver como devoraban a las personas que aún permanecían con vida…
– No puedo creer que todo esto esté pasando – susurró Charlie con la mirada ida.
– Pues créelo niño bonito, esto no es nada comparado con lo que veremos en otros lugares – dijo Murphy muy serio.
– ¿En otros lugares? ¿A que te refieres? – fruncí el seño.
– No piensan quedarse aquí por siempre… ¿o sí? – rió.
– Debo buscar a mi hermana, no puedo irme a ningún lado sin saber que ella esté bien – lo miré enojada.
– Tranquila niña, yo también debo buscar a mi hermano, así que ni se te ocurra pensar que nos quedaremos esta noche aquí, será mejor que tomemos cosas que nos sirvan de este hotel, porque partiremos en unos minutos – levantó sus cejas imponente.
Miré a Charlie que giró para observarme sabiendo en lo que pensaba; en este momento no sabía que decisiones debía tomar, estaba en riesgo la vida de mi hermana al mismo tiempo que yo debía sobrevivir, el temor hacía dudar de mis ideas y no estaba segura de lo que quería hacer… así que me dejé llevar por las decisiones que Murphy decía tomar.
– ¿Crees que necesitaremos este jabón? – reí.
– No, hay de esas cosas en todos los lugares, toma mejor el hacha de emergencia – me la lanzó.
– Ten cuidado, es una chica – dijo Charlie molesto.
– Tranquilo Charlie, no pasa nada – sonreí por su preocupación.
Murphy me observó extraño, encogiendo sus ojos y apretando sus labios ¿Qué estaba pensando? Pues en verdad no lo sé, pero me puso un poco nerviosa. Pasamos unos quince minutos arreglando lo necesario para poder permanecer vivos entre tanto zombie; bajamos por las escaleras con precaución, miramos por las barandas hacia abajo: nada. Eso nos mantuvo tranquilos al menos hasta que llegamos al primer piso, al hall en donde nos encontramos con unos cuantos de ellos, quienes no se percataron de nuestra presencia hasta que por casualidad derribé un jarrón.
– Maldita sea – susurré cerrando mis ojos y alistando mí arma.
– ¡Corran a la puerta! – gritó McManus.
– Aquí vamos…
Respiré profundo como nunca antes, la adrenalina subió a mi cabeza con una velocidad asombrosa, disparar… golpear con todas mis fuerzas me hizo sentir poderosa, ver volar sangre ante mis ojos hacía despertar ese instinto asesino que llevo por herencia de mi padre. Salimos del hotel provocando mucho ruido, haciendo así que muchos de los zombis que rondaban por las cercanías aparecieran frente a nosotros; con Charlie y Murphy chocamos nuestras espaldas y comenzamos a disparar sin discreción, los cuerpos comenzamos a caer uno a uno a gran velocidad, despejándonos el camino… por el cual comenzamos a correr.
– Por aquí – gritó Murphy delante de mí.
– ¡Ya entendí, no es necesario que me grites! – dije alterada.
Rió mientras nos guiaba por unas calles que jamás había visitado en toda mi vida, nos detuvimos en un callejón para descansar, hubo paz un instante hasta que un celular o un radio, o lo que sea comenzó a sonar.
– ¿Aún sirven esas cosas? – me asombré.
– Es un radio nena, no son esas porquerías de celulares que dejan de funcionar al segundo de que una catástrofe ocurre – me miró.
– Como sea, ¿Quién es ese que habla? – lo miré extrañada.
– Déjame hablarle, es mi hermano…
Se fue hacía un lugar lejano, alejándose un poco de nosotros dos para quizá tener un poco más de privacidad; Charlie me abrazó en un dulce silencio, provocando en mí una sensación de paz… quizá necesitaba un momento de caridad a solas con él.
– Encontraremos a la pequeña Nixie – acarició mis cabellos.
– Lo sé, el problema… ¿Cuándo? – susurré cerrando mis ojos.
– Pronto Mischa, este tipo parece saber lo que hace, posiblemente logremos encontrarla antes de lo esperado…
– Eso espero Charlie… de verdad es lo único que quiero ahora, que ella regrese...
– Insisto con la idea de Derek, lo mejor sería volar a Europa, es el lugar más seguro – me miró a los ojos.
– ¿Cómo lo haremos? Los aviones no sirven… la única opción es ir al puerto de New York para conseguir un barco… y esos son miles de kilómetros a pie – levanté mis cejas.
– Eso lo haremos después, hay prioridades, y debemos encontrar un buen vehículo que nos transporte hasta allá – dijo Murphy entrometiéndose.
– ¿Aún funcionan los vehículos? – me asombré.
– Claro, los que sirven a petróleo, hay uno en Chernobil… a unos kilómetros de aquí y donde está mi hermano – sonrió.
– ¡¿Qué?! – gritamos ambos.
– Así que será mejor conseguir un vehículo y partir ahora mismo…
– El auto de Derek es a petróleo, creo que eso nos serviría – dijo Charlie soltándome, nervioso.
– Vamos a por él entonces – rió McManus.
Caminaron adelante ambos, como líderes, yo atrás resignada a no ser escuchada, en este preciso momento me hubiera gustado patearles el culo a ambos por ser tan decididos, tan sabios en una ocasión en que yo no servía para nada. Estaba cansada, necesitaba dormir… y lo hice cuando Murphy condujo hasta dicha ciudad con Charlie como copiloto; en el asiento trasero me di la preciada gana de dormir durante todo el camino.
Avanzaron las horas, tan rápido que a eso de las 8 de la mañana o eso creo, llegamos a un lugar, bueno, habíamos llegado quizá a que hora, pero al menos yo desperté como a esas horas; me encontré en el auto absolutamente sola, sin armas ni nada, solo con una 9 mm . La que tomé antes de bajar del auto; miré a mis alrededores, abrí bien los ojos ya que el brillo del sol me enceguecía; caminé a un granero alejado… de donde provenían unas risas que supuse eran de los chicos.
– ¿Chicos? – susurré al entrar allí.
Me encontré con Charlie, Murphy y otro sujeto, que compartían unas carcajadas envidiables para la ocasión, me extrañé muchísimo cuando me quedaron mirando extraño, todos. Me cohibí, jamás me había pasado, quizá con todo lo que estaba pasando se estaban desarrollando facetas que jamás me dediqué a cultivar, y ser tímida… era una de ellas.
– Esta es la chica de la que te hablé Connor – rió Murphy bebiéndose una cerveza.
– ¿La hermana de la chica sensual? – rió éste.
– ¡Shhh! Era un secreto imbécil – lo golpeó en el brazo.
– ¿Qué sucede aquí? – pregunté con miedo.
– Hola, soy Connor McManus, lamento la grosería de no saludarte Mischa – sonrió él, acercándose.
– ¿Cómo sabes mi nombre? – levanté las cejas.
– Pues mi hermano me ha contado todo, por lo que tuvieron que pasar para venir hasta aquí y lo de tu hermana… por cierto ahora saldremos hasta Boston para ver si la encontramos – sonrió.
– ¿De verdad haremos eso? – miré a Charlie sonriendo.
– Claro, se lo de los hermanos y esas cosas, yo tampoco puedo vivir sin este idiota – miró a Murphy.
– ¿De verdad son hermanos? Son tan diferentes… él si es un idiota – sonreí de media luna.
– Sí, lo sé, bueno… prepárate, si quieres date una ducha mientras cargamos la camioneta con las armas y la comida – rascó la punta de su nariz.
– Está bien, gracias – sonreí cohibida.
– Bien chicos, vamos – caminó hasta atrás del granero en donde estábamos.
Me quedé parada allí mirando como los tres chicos se iban, reaccioné como una idiota y solo después me había dado cuenta de ello; partí adentro de la casa, llegué al baño que me costó encontrar… ¡era una porquería! Pero bueno, me di un baño como pude… con un poco de asco al ver todo con polvo y esas cosas terribles, se notaba que era una casa de chicos.
– Dios santo…
Tomé el celular y marqué el número de Nixie, para ver si podía contactarme con ella de alguna forma… y me asombré cuando empezó a sonar el tono de llamado, me volví loca cuando ésta contestó.
– ¡¿Nixie?!
– Si… ¿Do…tan?
– ¿Qué? No te entiendo… ¡Estamos en Chernobil! ¿Dónde estás tú? – grité histérica.
– Man…hattan… Cerca… planta nuclear… voy… Boston
– ¿Vas a Boston? ¿A que lugar? – dije desesperada.
– Hotel… do… estábamos. Encontre… allí ¿bien?
– Si, le digo a los chicos que vamos para allá
– Encontré… te… ¡sobrevivientes!
– Pues llévalos, mientras más seamos, mejor – sonreí.
– No… vemos… amo hermana… – se cortó la comunicación.
– Adiós… – sonreí al lanzar el teléfono sobre mi ropa.
Salí de la tina, me sequé rápido y me vestí con la misma ropa que traía, no había más… Corrí al granero en donde estábamos, no encontré a los chicos y los busqué desesperada, caminé atrás a donde se habían ido cuando yo me fui y los encontré arreglando un jeep imponente, grande, como esos autos lujosos de California, era una 4x4 hermosa, que yo creo nos tendrá asegurados contra los golpes de los cuerpos inertes.
– Eh hablado con Nixie – dije como una idiota riendo.
– ¿Pudiste comunicarte con ella? – sonrió Murphy.
– Va a Boston, al hotel en donde mismo nos abandonó… creo que sería bueno ir allá y esperar a que aparezca, trae sobrevivientes…
– ¿Sobrevivientes? Eso suena bien – sonrió muy sexy Connor.
– Sí, suena muy bien… - sonreí como una idiota, otra vez.
– Entonces súbete a la camioneta, nos vamos ahora… – gritó animoso Murphy.
Asentí y subí atrás, Charlie subió conmigo, el copiloto fue Murphy y el conductor por obviedad era Connor, yo me senté atrás de él. Encendió el motor y partimos a Boston otra vez, para esta vez reunirnos con mi hermana… y aliviarme de esta preocupación aterradora.
“Como un viejo camino, necesitamos repararnos gracias a la ayuda de los otros, pero eso no quiere decir que olvidaremos por todo lo que hemos pasado… esto es solo una experiencia para seguir expandiéndonos… para seguir adelante.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario