sábado, 11 de agosto de 2012

Capitulo 13



Narra: Mischa Bauer.


“¿Continúas creyendo que eres indispensable? Créeme cuando te digo que debes vivir tu propia vida… cierras los ojos y al segundo te das cuenta que hasta tu propia sombra ya te abandonó. Es momento de que comiences a pensar solo en ti.”


Preparamos todas las armas, llenamos las recargas vacías… era tiempo de moverse. Mi hermana seguía pensando que lo que haríamos era un poco arriesgado, pero debíamos hacerlo, no teníamos tiempo que perder.

Caminamos por los pasillos oscuros de esa cosa, yo y Nixie para demostrar que éramos confiables, desde la puerta vimos que estaban todos atentos mirando hacía acá esperando una señal o algo que les indicara que era tiempo de moverse.

         ¿Estás segura de esto? – pregunté sin mirarle.
         Somos asesinas profesionales, no será la primera vez que lo hacemos Mischa… – respondió como en los viejos tiempos
         Espero que luego no te arrepientas de esto – la miré de costado.
         Yo haré mi trabajo… tú has el tuyo – me miró desafiante.
         Me parece bien – bufé molesta.

Movimos nuestros brazos indicándole a la gente que podían avanzar… Que la zona era segura. Pero era mentira.

Comenzaron a correr, sonreían de felicidad, me daban asco…

Entonces tomé el brazo de mi hermana y nos escondimos tras unos muebles inmensos que por el pasillo había, teníamos una vista privilegiada para ver como volarían los sesos de todos esos imbéciles que confiaron ciegamente en una asesina profesional.

Primero entró la anciana, todos se detuvieron luego para inspeccionar con la mirada todo lo que se alcanzaba a ver, estaba oscuro y era claro que desconfiarían en primera instancia. Entonces el plan comenzó.

         Vengan por aquí – gritó Nixie desde la profunda oscuridad, atrayéndolos a su final.
         Vamos, su voz proviene desde allá – dijo Stu.
         Perfecto… – susurré.

Entonces poco a poco comenzaron a caminar, pasaban junto a mí y siquiera se percataron de mi presencia. Veía como todos iban cerca el uno del otro para no abandonar a nadie, y cuando la última persona del grupo pasó por delante de mis ojos… corrí hasta la entrada y sellé la puerta con un tablón que había por allí.

El pánico comenzó y los gritos desaforados por parte de la muchedumbre atrajeron a nuestras mascotitas. Volví a esconderme, pero esta vez por sobre el mueble en donde ya había estado, pude observar como poco a poco iban cayendo cada uno, mordidos en el cuello, en el brazo… en la cara. Era un paisaje hermoso y aterrador que me hizo sentir bien después de mucho tiempo.

Podía escuchar algunos comentarios inteligentes de ellos, como “Era una trampa, ¿Por qué nos hicieron esto?” etcétera, me daba igual lo que pensaran. No saldrían vivos después de esto.

Un grupo de cinco zombies acabaron con una multitud de más de ocho… fue increíblemente rápido, me causaron ganas de aplaudirles a tamañas bestias, pero sería demasiado cruel. Pensé que todo iba bien, hasta que un llanto me colapsó la paciencia.

Bajé del mueble con cautela para no atraer la atención de las cosas que aún se movían y me encontré a mis espaldas a la maldita niña que por desgracia seguía viva.

         ¡Mischa! – aclamó esperanzada.
         ¿Por qué mierda aún estás viva? – la repudié.
         ¿Qué…? – se asombró mientras lloraba.
         Quise hacer esto desde que llegaste al maldito hotel… hubiera sido mejor si esas cosas te hubieran comido, pero como no lo hicieron, tendré el placer de acabar contigo yo misma – sonreí.
         ¡No lo hagas! – gritó.
         Claro que lo haré – reí como una enferma.

Apunté limpiamente con mi arma al centro de su cara, para destrozar su pequeña nariz con una gran bala, certera y directa. Cayó ante mis ojos y me sentí mal por matar a la pequeña que veía como una madre a mi hermana… pero al demonio, solo estorbaba, no podría dejar que esas cosas me complicaran la vida.

“Nadie es mejor que tú. Puedes acabar con quien sea que se atreva a retarte. Aprende a hacer las cosas y no te arrepientas luego… no seas un marica.”

Eliminé a las bestias que habían acabado con todo el grupo por nosotras y caminé hasta las escaleras que llevaban al piso superior, caminé harta, tensa… como si me esperara algo peor cuando llegara hasta donde el grupo.

Entré al cuarto y me miraron esperando una respuesta. ¿A qué? Ni idea, pero no tenía ganas de darle explicaciones a nadie.

         ¿Terminaron? – preguntó Charlie.
         Hace mucho rato – miré el resto del cuarto – ¿Dónde está Nixie?
         Pensé que estaba contigo – Connor se puso de pie.

Y antes de que pudiera decir o hacer cualquier cosa, tomé la escopeta que estaba sobre una de las cajas y salí corriendo de allí, seguida por los tres chicos.

Comencé a gritar el nombre de mi hermana, me ponía histérica cada vez que desaparecía, corrí hasta el sótano: nada. No estaba por ningún lado.

         No me digas que esas cosas se la comieron – gritó exaltado Murphy.
         ¡No digas estupideces! – grité fuera de mis cabales.
         ¿Viste el primer piso? – Charlie mantenía la calma.
         Vamos allá…

Corrimos escaleras arriba una vez más, revisé cada cuerpo. La oscuridad era muy densa desde que se me ocurrió sellar la entrada, un olor a putrefacción y a sangre se esparcía a lo largo de toda la planta.
Yo iba a la cabeza mientras era seguida por Charlie y los hermanos MacManus se encargaban de revisar las habitaciones que yo no.

Cada vez me desesperaba más, hasta que dentro de la oscuridad divisé a una silueta arrodillada en el suelo, junto al mueble en el que me había ocultado. Una alegría se depositó en mi pecho al saber que era ella la que aún estaba viva. Me acerqué lentamente lista para regañarla.

         ¿Por qué me haces esto? – la regañé – Me has asustado – le grité.

No obtuve respuestas, siquiera se dignó a mirarme. Aparecieron los tres hombres atrás de mí tranquilos al verla allí bajo un manto oscuro. Pero no respondía… me acerqué más a ella y ya sabía porque no hablaba. Entre sus brazos tenía a la niña que me digné a matar…

         Nixie…
         Ella no estaba infectada…
         Puedo explicarlo…
         ¿Cómo? – me miró con ira, como hacía mucho tiempo no lo hacía.
         Ella intentó atacarme – mentí – Solo disparé sin saber quien era…
         ¿Ah si? – me miró irónica, se puso de pie al dejar la niña un poco más allá – ¿Por eso el tiro era tan certero? ¡Es cierto! – aplaudió – Eres una asesina profesional, nunca fallas un tiro – encogió sus ojos.
         Nixie, en verdad puedo…
         ¡No tienes para que mentirme! – gritó

Sus ojos me recordaron al maldito de mi padre, tan enojado… tan vengativo. No me podía imaginar en cómo se estaba sintiendo ella en este momento. Pero su odio hacía mí nunca había sido tan grande como ahora, me hizo sentir culpable de algo que me gustó hacer…

         Lo siento… – dije como consuelo.
         ¡¡¡Era una niña Mischa!!! – gritó con los ojos lagrimosos.

Los hermanos MacManus tarde se dieron cuenta del cadáver de la niña, Connor caminó hasta ella y la observó como se debía, con lástima. Me miró a mí con cierto recelo, Murphy se mantuvo a mis espaldas al igual que Charlie.

Por primera vez después de tanto tiempo me sentía abatida, como en un coliseo romano, como esperando que la multitud pidiera mi cabeza rodando por el suelo.

         Vete a la mierda, has lo que quieras – dijo sin más y caminó a la salida.
         ¿A dónde vas? – insistí.
         ¡¿Acaso te importa?! – gritó enojada.

Se giró y siguió su camino mientras que Connor la acompañó en silencio. Me dejaron allí con la boca semiabierta y con ganas de que la tierra me tragara. Nunca me gustó que mi hermana se enojara conmigo, menos de esta forma… ¿En verdad había actuado tan mal? Por favor… ¡Les quité una carga! No podían ser tan desagradecidos.

Los tres que aún estábamos adentro, caminamos hasta la salida para seguir a ambos que se marcharon en silencio, me sentía la peor persona en ese momento.

Pero me sentí peor aún cuando vi a los dos marcharse en la motocicleta de mi hermana. Connor conducía mientras ella se aferraba a su cintura como un koala, un nudo en mi garganta apareció cuando ambos desaparecieron en el horizonte de la calle que llevaba hacia algún lugar…

         Dime que esto no es cierto – no podía creer lo que veía.
         Si, se fue otra vez – dijo Murphy neutro.

Me sentí vacía otra vez. La promesa que le hice a mamá se ponía en juego una vez más, no puedo creer que soy tan mala hermana como para que Nixie escape cada vez que pasa algo… no hay conversaciones, no hay tratos… nada, solo toma su puta motocicleta y decide irse quien sabe a donde.

         Veamos las señales de radio para ver si podemos encontrar algún refugio – susurró Charlie como consuelo.
         ¿Vale la pena ahora? – aún no creía que ella se había ido.
         Mírale el lado positivo… al menos no se fue sola – dijo Murphy dándose cuenta que fue estúpido lo que dijo.
         ¡Eso significa que hay más probabilidades de que no vuelva! – mis ojos querían explotar.

La sonrisa de Murphy desapareció rápidamente, sus hombros firmes cayeron como si la postura no fuera la adecuada.

Charlie entró al edificio y volvió con un montón de artefactos y los llevó hasta la camioneta, no entendía muy bien lo que quería hacer, pero lo seguí. Murphy no se despegó de mí en ningún momento, ambos nos sentíamos solos sin nuestros hermanos… era una sensación extraña.

         Si conectamos las antenas a la radio del auto… podremos crear una frecuencia – sonrió Charlie.
         Eso suena interesante… – sonreí sin ganas.
         Vamos Mischa, así podremos encontrarla y a Connor también – miró a Murphy.

Asentimos ambos, parecía una buena idea aunque la noche ya estaba por llegar y no teníamos fuego ni nada. Hacía mucho frío y el invierno estaba cerca, si no encontrábamos refugio alguno… acabaríamos siendo hombres de nieve.

Volvimos adentro con unas raciones de comida que traíamos en los autos, también unas cobijas que los idiotas del grupo que trajo mi hermana habían cargado a su equipaje, así podríamos pasar una buena noche. Cada vez éramos menos y eso no me gustaba. Quería deshacerme de la gente, pero no de Connor ni mucho menos de mi hermana.

Apoyé mi espalda contra la pared blindada y cerré los ojos para poder contener la rabia que sentía conmigo misma. Murphy apareció junto a mí y se acurrucó a mi lado, lo miré extraño pero no de mala manera, no podía pelear con nadie más por hoy. Ya había tenido suficiente.

         Tengo frío – susurró apoyando su cabeza en mi hombro.
         ¿Me ves cara de calefactor? – reí.
         El calor humano es lo mejor – sonrió.
         Claro, como digas – me arrimé más cerca de él.

Charlie ya se había dormido, permanecía frente a nosotros babeando su propia cara, con un rifle junto a sus piernas porsiacaso. Miré el cuarto en el que estábamos… no podía creer que habíamos llegado tan lejos para nada. Probaríamos otra vez la radio por la mañana, buscaríamos otro lugar y más que nada me interesaba saber a donde mierda había ido mi maldita hermana.

“Desligarse es más difícil que echar raíces. Dejar ir duele más que un saludo de alguien a quien tanto querías conocer. No hagas sufrir… si no quieres que te hagan sufrir a ti.”

No hay comentarios:

Publicar un comentario